Los destrozos provocados por las obras de la Línea 4 del metro mantienen en peligro constante la seguridad urbana y la vialidad en Monterrey, ya que el gobernador Samuel García sigue retrasando las reparaciones necesarias en el drenaje pluvial que desemboca en el río Santa Catarina.
Esta falta de trabajos y la parálisis de las autoridades complican gravemente el tráfico diario, afectando de lleno a miles de automovilistas y peatones que circulan por la concurrida avenida Venustiano Carranza sin que se presente una solución técnica para despejar la zona y arreglar los daños.
Los destrozos por línea 4 dejan 28 impactos graves en Monterrey
Las perforaciones subterráneas provocadas por la maquinaria del gobierno estatal causaron un grave deterioro en diversos puntos de la ciudad, donde los estudios de peritos independientes ya confirman veintiocho daños directos en el drenaje pluvial y en el pavimento.
De manera similar, los pasos para peatones quedaron llenos de zanjas abiertas sin las medidas más básicas de protección o prevención de accidentes, mientras que el paso continuo de camiones pesados quebró banquetas y destrozó registros de luz en zonas de negocios, sin que hasta el momento ninguna cuadrilla de trabajadores acuda a reparar los destrozos.
Al mismo tiempo, los vecinos denuncian un peligro permanente por la falta de señalamientos claros y visibles durante las noches, lo que provoca que las fallas en las calles empeoren cada día que pasa sin vigilancia, mientras las autoridades estatales siguen restándole importancia al tamaño de los daños.
El daño al ducto que descarga en el Río Santa Catarina

El daño más grave ocurrió en el enorme tubo subterráneo encargado de sacar el agua de las lluvias más fuertes, una estructura de cuatro metros de ancho que lleva los escurrimientos directo al río Santa Catarina.
Al meter las pesadas columnas de concreto para la obra, se redujo en gran medida la capacidad que tiene la ciudad para desahogar el agua, y los especialistas advierten que la basura y las piedras acumuladas en el fondo van a tapar el paso en cuanto lleguen las próximas tormentas, lo que significa un peligro claro de desbordamientos e inundaciones.
Además de esto, la fuerza del agua por debajo de la tierra ya está desgastando la base a la orilla del río, un daño continuo que amenaza con romper las paredes de protección del canal si caen lluvias intensas, todo mientras las autoridades estatales siguen sin hacer caso a las advertencias de los expertos.
El caos vial sobre la avenida Venustiano Carranza
En la superficie, el paso diario sobre la avenida Venustiano Carranza se ha vuelto muy peligroso para miles de conductores, ya que el cierre repentino de carriles y los baches hondos provocan filas kilométricas de autos en las horas de mayor movimiento en la ciudad.
A estos fuertes retrasos se suma la vibración constante de las máquinas pesadas, la cual afloja y rompe el pavimento, provocando que muchos vehículos terminen golpeados o descompuestos al tener que esquivar piedras y escombros regados sobre el camino sin que haya oficiales de tránsito para poner orden en los cruces.
Para empeorar la situación, el exceso de polvo y los bloqueos viales golpearon fuertemente a los negocios de los alrededores, cuyos dueños señalan pérdidas de dinero insostenibles al quedarse sin entradas para los clientes, lo que hace crecer el descontento de la gente ante la falta de atención de las autoridades locales.
El gobernador de Nuevo León admite fallas pero ignora reclamos
El gobernador de Nuevo León reconoció formalmente que las cuadrillas de cimentación atravesaron el ducto subterráneo de drenaje; sin embargo, las dependencias gubernamentales evaden sancionar a las empresas constructoras responsables de la perforación de la tubería pluvial.
En ese sentido, las exigencias presentadas por diversos comités ciudadanos han sido sistemáticamente ignoradas en las oficinas públicas, pese a que los informes periciales independientes señalan que la empresa contratista debió suspender maniobras de manera inmediata, frente a lo cual la administración prefirió continuar con la edificación superficial.
Igualmente, sectores del Congreso exigieron comparecencias técnicas para fiscalizar el desvío de recursos destinados a la remediación de la obra, pero las peticiones legislativas permanecen bloqueadas por el aparato oficial, manteniendo la postura estatal en una total incógnita.
El futuro colapso por destrozos por línea 4 recaerá en otra gestión

La actual administración dejará un tramo dañado de dos kilómetros sin atender para el próximo gobierno, acumulando meses de abandono y debilidad bajo tierra que elevarán drásticamente el costo de las reparaciones con el paso del tiempo.
Por esta razón, el siguiente mandato estatal tendrá que gastar millones de pesos para reconstruir un sistema que debió arreglarse de inmediato, lo que incrementa el malestar ciudadano al ver que el mandatario busca postergar la crisis y dejar una deuda económica enorme para el futuro.
Esta situación agudiza el cansancio social en Monterrey frente a la improvisación en las obras de transporte masivo, donde la población continúa exigiendo proyectos seguros y transparentes que no pongan en riesgo a la comunidad, mientras las afectaciones de la Línea 4 permanecen como muestra del descuido oficial.
Preguntas frecuentes
¿Qué consecuencias inmediatas provocó la perforación del drenaje pluvial?
El paso de los pilotes fracturó un conducto clave de desagüe de cuatro metros de diámetro, bloqueando el desfogue natural hacia el río.
¿Por qué el gobierno estatal no ha reparado el ducto afectado?
La administración estatal admitió la perforación de la tubería pero postergó los trabajos de ingeniería para evitar costos adicionales durante su gestión.
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