El nuevo puente construido sobre el lecho del río Santa Catarina luce vergonzosamente parchado ante la mirada ciudadana. Estas improvisaciones demuestran que las millonarias obras de Samuel García priorizan la exposición mediática sobre la seguridad. Las deformidades inaceptables en la nueva conexión peatonal hacia la Línea 4 del Metro exponen la mala calidad de ejecución.
El nuevo puente parchado refleja el nulo rigor técnico
Una posible falla de montaje o hasta un grave error de planeación habrían provocado que una sección terminara remendada. El paso peatonal que cruza el Río Santa Catarina exhibe daños severos.
Esta obra pública pretende conectar la futura estación Obispado con la avenida Morones Prieto utilizando un diseño de arco atirantado. Los responsables del proyecto deformaron intencionalmente los materiales principales porque los tubos presuntamente no ensamblaron de manera correcta.
Las reparaciones improvisadas en el extremo norte del río fueron visibles incluso durante una transmisión oficial del Gobernador. El mandatario exhibió involuntariamente los graves defectos del brazo poniente ubicado justo a un costado de la transitada avenida Constitución.

Especialistas advierten riesgos del Puente Nuevo parchado
El diseño empleado utiliza una superestructura aérea compuesta por una densa red de perfiles tubulares redondos que requieren extrema precisión. La asimetría evidente en la carga estructural ocasionada por las alteraciones podría generar condiciones de falla irreversibles a largo plazo.
Un ingeniero civil con cuatro décadas de experiencia sentenció que una construcción totalmente nueva no debería presentar estas condiciones deplorables.
La asimetría notoria salta a la vista al comparar detalladamente el brazo oriente con el brazo poniente del costoso puente. Los elementos más cercanos a las uniones modificadas presentan un riesgo de debilitamiento que compromete la integridad de la obra.
Mala calidad define al nuevo puente parchado de Samuel
Al consultar a un especialista en estos complejos proyectos urbanos, el experto calificó inmediatamente la obra como de mala calidad. Además, las deformidades y abolladuras visibles significan que las piezas sufrieron golpes contundentes o presentan deformidad por cargas de sobreesfuerzo.
La situación empeora mientras se observan detalladamente los trabajos de unión donde la soldadura parece haber sido realizada sin cuidado. En consecuencia, la colocación de parches oxidados, evidencian que el proyecto se ejecuta de manera deficiente.
El evidente daño estructural se localiza peligrosamente cerca de las diagonales principales de soporte de este paso peatonal atirantado. Pretender solucionar el problema aplicando solamente una reparación superficial resulta bastante extraño y negligente para una infraestructura de esta magnitud.

Derroche millonario en el Puente Nuevo parchado estatal
El Gobierno del Estado erogó un total de novecientos millones de pesos para construir dos cruces peatonales vinculados al moderno sistema de transporte. Sin embargo, la monumental inversión de recursos públicos contrasta grotescamente con los parches oxidados y las uniones asimétricas que adornan la nueva estructura.
Este ineficiente corredor elevado se asignó a las empresas Proyectos y Desarrollos Salve en conjunto con HTR Infraestructura. Además, la cuestionable edificación representó un desembolso directo de casi cuatrocientos cincuenta millones de pesos que hoy parecen tirados a la basura de Nuevo León.
Resulta inaceptable que cualquier particular rechazaría un trabajo tan deficiente si lo hubiera contratado para su casa porque no es reciclado. Por consiguiente, la administración estatal demuestra un nulo cuidado del erario al solapar estas millonarias obras insignia que exponen el cinismo del actual gobierno de Nuevo León.
El desastre urbano más allá del Puente Nuevo parchado
Las irregularidades de la actual administración no terminan en los evidentes defectos de ensamblaje que exhibe este puente peatonal de arco atirantado. De hecho, los expertos exigen que un estructurista independiente valide el daño real para descartar un debilitamiento fatal antes de que se entregue la obra.
La segunda estructura del proyecto, denominada Puente La Virgen, conectará la estación ISSSTE con la misma vialidad rápida del área metropolitana. Además, esta segunda edificación fue adjudicada a Dirección y Gerencia de Proyectos Magna y Construobras Santander por otros cuatrocientos cincuenta millones.
Para coronar la ineptitud gubernamental, esta segunda construcción obstruye irresponsablemente un ducto pluvial de la transitada Avenida Morones Prieto. En conclusión, el gobierno de Samuel García transforma proyectos millonarios en auténticos monumentos a la negligencia urbana que perjudican diariamente a Nuevo León.
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