Las extorsiones en Nuevo León alcanzaron en 2025 su nivel más alto desde que existen registros oficiales. Aun así, el gobierno de Samuel García destacó una baja en el ranking nacional del delito. La narrativa oficial contrasta con las cifras duras, que muestran más denuncias, mayor presión para ciudadanos y un problema que sigue creciendo pese a los mensajes optimistas.
Récord De Extorsiones En Nuevo León
Durante 2025, Nuevo León acumuló 940 denuncias por extorsión, la cifra más alta registrada hasta ahora por la Fiscalía estatal.
Este número representa un aumento de 8.5 por ciento respecto a 2024, que ya había sido el año con más casos documentados. Lejos de estabilizarse, el delito siguió en ascenso.
Para quienes enfrentan este problema, el récord no es solo una estadística. Se traduce en llamadas, amenazas y cobros ilegales que afectan a comercios, familias y trabajadores en distintas regiones del estado.

El Ranking Nacional Como Argumento
Pese al incremento en los casos, el gobierno estatal subrayó que Nuevo León pasó del quinto al sexto lugar en el ranking nacional de extorsión.
Según datos difundidos por el propio gobernador, la entidad cerró el año con 14.66 casos por cada 100 mil habitantes, por debajo de estados como Morelos, Guanajuato, Ciudad de México, Colima y Baja California Sur.
Sin embargo, el mismo material oficial reconoce que en 2024 la tasa era menor, con 13.75 casos por cada 100 mil habitantes, lo que confirma que el delito creció, aunque la posición en la tabla haya cambiado.
Más Casos, Mismo Problema
La baja en el ranking no implicó una mejora real en la situación local. Al contrario, las denuncias aumentaron en términos absolutos.
El uso del ranking como principal indicador ha sido cuestionado por especialistas y ciudadanos, ya que no refleja el impacto cotidiano del delito en el estado.
Para quienes viven o trabajan en Nuevo León, el hecho central es que hay más extorsiones que antes, sin importar si otras entidades también presentan cifras elevadas.

No Ceden Extorsiones En Nuevo León
A diferencia de otros ilícitos, las extorsiones en Nuevo León suelen ser menos visible, pero su impacto económico y psicológico es profundo.
Comerciantes, emprendedores y trabajadores enfrentan pagos constantes, amenazas y miedo a denunciar.
El crecimiento sostenido de este delito plantea dudas sobre la eficacia de las estrategias actuales y la atención que se le ha dado dentro de la política de seguridad.
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