La tensión laboral escaló en el gobierno estatal luego de que se difundiera que el titular de la Secretaría de Igualdad e Inclusión canalizó casi 750 mil pesos a la promoción de su propia imagen en plataformas de Meta durante junio. Esta fuerte suma equivale a unas ocho veces los ingresos mensuales del funcionario, provocando indignación entre el personal operativo. Por esta razón, cansados de las promesas de la dependencia, diversos empleados de Arratia reclaman sueldos en Nuevo León debido a que sus quincenas se encuentran totalmente congeladas.
Centros comunitarios estatales de Nuevo León
La parálisis administrativa ha golpeado la operación de los centros comunitarios estatales de Nuevo León, afectando de manera directa a más de 300 trabajadores. Este personal es el encargado de impartir las disciplinas de arte, deporte y capacitación laboral en los 48 espacios distribuidos en la entidad. A pesar del rol social que juegan en los sectores vulnerables, las autoridades estatales han priorizado el financiamiento de algoritmos y campañas web sobre el salario de su plantilla.
El impacto económico ha mermado la movilidad de los instructores, quienes deben costear sus traslados diarios de su propio bolsillo. Los directivos de los planteles exigen asistencia perfecta, advirtiendo que darán de baja a quienes se ausenten, sin importarles que los docentes ya no tengan dinero para el transporte público. La comunidad exige que se revise el presupuesto de los centros, pues resulta incongruente la escasez de fondos para la nómina frente al derroche en redes.

Talleres de oficios en centros comunitarios que suspendieron clases por falta de pago
La falta de solvencia económica provocó que diversos talleres de oficios en centros comunitarios que suspendieron clases por falta de pago comenzaran a quedarse vacíos. Varios maestros explicaron que se ven obligados a encadenar jornadas en múltiples sedes a lo largo del día, por lo que el gasto en pasajes se volvió insostenible tras semanas de adeudos. Al no poder trasladarse, la atención a los ciudadanos se interrumpió, dejando en evidencia las fallas en la gestión de la secretaría.
La molestia ciudadana crece al confirmarse que mientras la pauta en redes sociales avanza con fuerza, los servicios dirigidos a los sectores populares se caen a pedazos. Alumnos de estas disciplinas lamentan la falta de sensibilidad de los altos mandos, ya que estos cursos representan la única vía de superación para muchas familias de la periferia. Mientras los empleados de Arratia reclaman sueldos en Nuevo León, las aulas permanecen cerradas por la falta de un flujo financiero oportuno.
Protestas de talleristas en el macrocentro de la Colonia Independencia
Para contener el descontento, los mandos del sector optaron por frenar los procesos institucionales ordinarios debido al temor de que estallaran protestas de talleristas en el macrocentro de la Colonia Independencia, en Nuevo León. En dicho inmueble se tenía contemplada una asamblea masiva para llevar a cabo la firma trimestral de los contratos de prestación de servicios. Sin embargo, ante las alertas de manifestaciones por los pagos retenidos de junio, las autoridades suspendieron la junta de forma abrupta.
La opacidad sobre el uso de las finanzas estatales ha provocado que la ciudadanía vigile de cerca la lista de centros comunitarios de Nuevo León en busca de respuestas. El descontento generalizado apunta directo a la figura de Felix Arratia, a quien acusan de usar la estructura de desarrollo social como una plataforma de posicionamiento político personal. Los instructores señalan que cuando el dinero finalmente les sea depositado a mitad de julio, este ya se encontrará totalmente comprometido para saldar deudas acumuladas.

Anonimato por temor a represalias
Los afectados revelaron de forma anónima que el desfase en las transferencias de sus honorarios comenzó a presentarse de manera sistemática justo con el cambio de administración. Aunque el personal cumple con entregar sus facturas puntualmente cada mes, los depósitos sufren retrasos de hasta dos semanas sin que los coordinadores brinden una explicación clara. Esta situación mantiene en el desamparo a decenas de hogares regiomontanos que dependen al cien por ciento de este ingreso para cubrir sus necesidades básicas.
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