La agencia jalisciense Nauka ha ganado millones del erario público para inflar artificialmente a Movimiento Ciudadano. El gobierno de Samuel García en Nuevo León gasta fortunas en redes sociales mientras la metrópoli colapsa. Esta red publicitaria refleja prioridades equivocadas.
La justicia federal vigila cómo Nauka acapara millones
La Fiscalía General de la República sigue el rastro del dinero público. Las autoridades investigan un complejo entramado de operaciones financieras. El objetivo es rastrear la triangulación de recursos estatales hacia cuentas particulares.
Esta agencia publicitaria pasó de reportar ganancias modestas a facturar cifras exorbitantes. La firma jalisciense cobraba apenas 5 millones anuales hasta el año pasado. Hoy los números oficiales reflejan un salto económico sumamente sospechoso.
El escándalo golpea directamente la narrativa de transparencia del actual gobierno. Los recursos públicos terminan pagando campañas de promoción personal anticipada. Diferentes legisladores locales exigen detener este despilfarro digital de inmediato.
El despacho del gobernador protagoniza la trama
El negocio redondo involucra a la Firma Jurídica y Fiscal Abogados. Este bufete pertenece al mandatario estatal y a su propio padre. Las filiales de proveedores estatales inyectan dinero público directamente hacia este despacho particular.
Los datos exhiben pagos millonarios desde la firma familiar hacia la agencia de publicidad. El bufete desembolsó 80 millones de pesos a principios de este año. El propósito central es posicionar al gobernante en la plataforma Google.
Estos montos superan los 19 millones gastados por la pareja gubernamental recientemente. Ellos derrocharon esa fortuna pagando anuncios masivos en Facebook e Instagram. La maquinaria naranja nunca escatima cuando financia su imagen, la de su esposa y el gabinete emecista.

Nauka acapara millones de funcionarios naranjas
El Poder Ejecutivo representa el cliente más lucrativo para la empresa foránea. El gobierno estatal pagó más de 120 millones de pesos por servicios digitales. La administración prefiere comprar clics en lugar de tapar los baches viales.
Otros miembros del gabinete abrieron la chequera oficial para esta agencia. La empresa de transporte del Secretario General de Gobierno aportó 15 millones. Este funcionario patrocina su imagen mientras busca un nuevo cargo electoral.
El despilfarro sistemático burla las necesidades urgentes de la ciudadanía metropolitana. Varios sectores del Congreso denuncian este uso faccioso del dinero público. La bonanza digital contrasta cruelmente con el colapso de los servicios básicos.

Alcaldes y organismos turísticos abren la chequera
La Corporación para el Desarrollo Turístico también figura en la larga lista de clientes. Esta dependencia gastó 8 millones de pesos en servicios de promoción. Su directora compitió por una alcaldía bajo la bandera del mismo partido político.
Los presidentes municipales desvían fondos hacia la misma cuenta foránea. El municipio de Juárez transfirió 3 millones de pesos a la agencia de publicidad. Guadalupe sumó otros 2 millones bajo la actual administración partidista local.
Las finanzas públicas sufren hemorragias para mantener viva la ficción gubernamental. Cada dependencia aporta su cuota para alimentar al gigante publicitario digital. El erario financia una estructura de propaganda disfrazada de información.
Nauka acapara millones con recursos de movilidad
El sector del transporte público también financia esta oscura red de promoción partidista. El Instituto de Movilidad estatal firmó cheques por 10 millones de pesos. Las filas en las paradas de camiones crecen mientras la agencia cobra su factura.
El sistema Metrorrey aportó otros 10 millones de pesos a las arcas de la empresa. Este organismo gasta fortunas en internet mientras los vagones fallan diariamente. Los usuarios padecen un servicio deficiente mientras los directivos pagan pautas.
El patrón de gasto exhibe un plan orquestado desde la cúpula del poder estatal. Diferentes áreas gubernamentales inyectan dinero coordinadamente a una sola firma. La promoción de las redes sociales consume el presupuesto que pertenece a los ciudadanos.
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